Salvatore Gianluca
Quise quedarme con Roxanne, como ella me lo pidió, pero no podía hacerlo. O, más bien, no debía. Lo que había sucedido entre nosotros no era más que sexo, una conexión fugaz que ambos anhelábamos en ese momento. Miré mi teléfono y vi un mensaje de Zane.
«Señor, necesitamos hablar urgente».
Salí de la habitación advirtiendo a Roxanne para que no hiciera nada estúpido, y me fui. Un escalofrío recorrió mi espalda. Últimamente, esos mensajes me inquietaban. Me puse la chaqueta,