Roxanne Meyers
No podía creer toda esta locura. No solo había caído en las garras de un mafioso que reclamaba a mi hijo como suyo, sino que su primo, otro mafioso, me buscaba por la misma razón. Estábamos huyendo de la majestuosa mansión de Salvatore, justo cuando entre él y yo comenzaban a surgir chispas, pero era un absurdo soñar con un romance con alguien como él, aunque sus besos me consumieran hasta el alma.
Después de lo que parecieron horas interminables en la carretera, finalmente lleg