Un muerto muy vivo.
—¡Dios, qué noticia más desgarradora! —, gritó Lara escandalosamente, soltando el teléfono y comenzó a limpiarse unas lágrimas imaginarias con el dorso de su mano derecha—. ¡Qué dolor! Mi cuñado y su pequeño hijo murieron de manera tan trágica.
Mauro se echó a reír burlón por la ridícula actuación de su madre.
—Madre, ¿cómo puedes estar tan segura?
—No hay dudas. Ellos se fueron de vacaciones e iban en ese jet. ¿No es obvio? ¡Murieron! —, le respondió Lara con seguridad.
—Hermana, lamento mucho