29- PADRE SOLTERO. Un hombre peligroso.
Ana se aferró a la mano de Maxwell mientras corrían por la calle y nunca se había sentido tan libre como en ese momento. Ni el dolor en el cuerpo ni el miedo de las represalias del Albán podían arrancarla de ese momento, con la mano del hombre entre la suya y el corazón martilleando en el pecho.
Maxwell había dejado su auto en la esquina y solo después de entrar y arrancar el hombre dejó escapar el aliento.
— No puede ser que hiciéramos esto — dijo y Ana estiró la mano para agarrarlo por el hom