39- PADRE SOLTERO. Un hombre enfermo.
Mientras la camioneta avanzaba por las calles vacías Ana sintió que el nudo en el estómago le impedía respirar con facilidad. Las manos le sudaban y las piernas le temblaban, y el ambiente tenso dentro el auto no hacían más que complicar su inestable cordura.
— Lo siento — dijo Ernesto después de un rato y Ana negó con la cabeza.
— No es momento — le dijo, pero el muchacho negó tambien.
— Creo que es el momento, lo que piensas hacer es una locura.
— Es lo que tengo que hacer, no permitiré qu