28- PADRE SOLTERO. Viniste por mí.
Ana se tensó tan fuerte que temió se le rompieran un par de costillas.
— ¡Tú! — dijo Albán al ver a Maxwell y volteó la mano para agarrar su arma que estaba en la parte de atrás de su pantalón, pero el científico levantó el pie y le dio una patada tan fuerte en el pecho que lo lanzó de espaldas y el policía cayó como un costal de papas frente a Ana que tuvo que levantar los pies para que el hombre no los aplastara.
— Si, yo, pedazo de m1era — le dijo Maxwell. Albán sacó el arma del pantalón y c