Asentí y Emerson pasó un brazo por mi cintura atrayéndome a él. Me entregó el maldito sobre y lo tuve entre mis manos. Al llegar a nuestra habitación, Emerson se sentó en la cama y yo coloqué el pestillo a la puerta. Miré a mi novio pidiendo permiso para abrir el sobre y él solo asintió, otorgándome ese espacio.
“Mi hermosa Belly, hoy estabas aun más hermosa que todos los días. Pero vuelvo a insistir con lo mismo, odio verte tan cerca de ese tipo. ¿Es que la promesa de amor que nos hicimos ya n