NARRA BERENICE
Cada vez que miraba a Emerson, menos podía creer que un hombre como él sea mi novio. Hoy había terminado de comprender que solo estaba a un minúsculo paso de enamorarme perdidamente de ese hombre, de mi hombre.
El hecho de haberse postulado para acompañarnos al acto del día del padre, hacía destacar su lado tierno, paternal y compañero. Pero verlo al lado de Dante y emocionado, tanto o más que yo, me había llenado el alma. Se notaba a kilómetros el cariño que se tenían el uno c