NARRA EMERSON
Cajas y maletas decoraban la sala.
Hoy había llegado el día de ver partir a las personas que mas amaba. Sé que sueno muy melodramático, no se mudaban a otro mundo, solo a unos treinta minutos de la mansión, pero me costaba horrores hacerme la idea de no tenerlos más junto a mí, me había acostumbrado muchísimo a su compañía, a sus risas y a la multitud.
Echaría de menos darle el beso de las buenas noches a Dante, enseñarle las cosas básicas de mi trabajo y, por sobre todo, verlo