NARRA BERENICE
Me quedé estática en mi lugar, tratando de proteger a Dante envolviéndolo con mi cuerpo y sintiendo el brazo de Emerson tomarme por la cintura. Una de mis peores pesadillas estaba justo en frente mío, y lo que era peor era que tenía a Dante presenciando este reencuentro.
—Hasta que por fin te dignas a regresar —fueron las palabras de la mujer que hizo mis últimos años en Forks un verdadero infierno—. ¿Cómo llevas la muerte de mi hijo en tu espalda? —siseó ácidamente.
—¡Señora por