|Capítulo: Alguien en casa |
DIEGO
Cuando Camila abrió la puerta, lucía completamente rara.
Sospechosa.
Miré hacia atrás, notando que el coche que había aparcado era de alquiler, lo típico que se alquila en un aeropuerto.
—Diego… ¿qué haces aquí? Te dije que necesitaba un respiro. ¿No me escuchaste?
—¿Un respiro? Pues parece que hace nada te estabas ahogando —dejé mi mano en su cara, examinándola. Sus labios se veían distintos, llevaba una ropa diferente y estaba despeinada—. ¿Por qué luces tan