|Capítulo: Lo que siento de verdad|
Me aparté de golpe, con la respiración entrecortada y el corazón latiéndome en los oídos. Todavía sentía el calor de sus labios en los míos, pero ya no era lo mismo. No era lo que recordaba. No era lo que esperaba.
—Lo siento… —dije, limpiándome los labios con el dorso de la mano sin querer. La miré y vi cómo se le tensaba la mandíbula—. Pero no siento lo mismo, Diego.
Él se quedó quieto un segundo, como si no pudiera procesar lo que acababa de escuchar. Lueg