|Capítulo: Una sensual empleada|Cuando vi llegar a Camila a mi oficina en su primer día de trabajo, lo recuerdo como si fuera hoy, a pesar de los años que habían pasado desde que trabajaba para mí.Nunca olvidaré a esa mujer tan sensual y sexy que llegó llena de presencia a mi oficina, con aquella minifalda negra, su chaqueta blanca y un enorme bolso debajo del brazo, junto con aquellos labios pintados de un rosa pálido, con aquella viva mirada y esos lindos ojos verdes, su larga cabellera marrón y… esa voz.Cada vez que hablaba mostraba sus dientes delanteros y sus labios se separaban de una manera muy inusual.Tenía una voz suave, pero firme, lástima que poco a poco mi presencia la fue consumiendo, admito que me daba lástima cada vez que la veía llorar porque le alzaba la voz, pero eso fue lo único que la hizo convertirse en alguien más firme, correcta, diligente, con más desempeño.¿Cómo fue que se comprometió con ese imbécil? ¿Por qué diablos no la seduje?Yo y mi maldita regla d
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