TREVOR
¡Camila estaba aquí, en Portugal… en mi casa!
Estaba en el sofá con Izan dormido en el brazo, la cabeza ladeada, los ojos cerrados. La maleta apoyada contra el sofá. El zumo de naranja a medio terminar en la mesa. María debió haberla dejado entrar y no me había avisado, pero en ese momento me importó absolutamente nada.
Catalina seguía hablando detrás de mí. Dejé de escucharla porque ahora solo podía concentrarme en Camila, pero sus ojos estaban en otra parte. En Catalina.
Caminé hacia e