Capítulo 26: ¿Te Casarías Conmigo?...
Abro los ojos con asombro, mi madre me sostiene la mirada con firmeza, obligándome prácticamente a no contradecirla.
—Perfecto —dice el médico —entonces les daré algunas indicaciones.
Cuando termina de explicarnos, nos permite entrar a la habitación, Matías nos recibe con una sonrisa débil, por primera vez en meses su rostro luce verdaderamente agotado, pálido, demacrado y sin aquella energía que siempre intentaba aparentar.
—Gracias por estar aquí —dice mirándome a los ojos —¿Qué les dijo el