Camino un poco más para entrar a mi habitación, al hacerlo me encuentro a mi madre esperándome.
—¿No puedes cumplirle el último deseo? —cuestiona indignada apenas cierro la puerta.
—Mamá, no puedo —respondo agotada —yo aún amo a…
—Ni menciones a ese hombre —me interrumpe con dureza —¿Cómo puedes seguir amando a alguien que seguramente ahora es feliz con otra? —sus palabras me atraviesan el pecho.
—¡Cállate! —exclamo con rabia y dolor —¡No te das cuenta de cuanto me duele!
—Precisamente por eso