PVO Emilio
Nunca olvidaré la forma en que Sam me miró, no había odio en sus ojos, tampoco reproche. Solo una tristeza tan profunda que me atravesó el pecho, sin decir una sola palabra, su mirada lo decía todo, por culpa de la amnesia, no sabía que la mujer de la que hablaba Jane era ella misma. Lo peor era que no podía decirle la verdad, no podía tomar su mano y decir delante de Jane que la mujer que amo es ella.
Porque, si lo hacía, destruiría a madre e hija en ese instante. Me quedé inmóvil,