MILA
Me siento en el cambiador, rodeada de mis tres pequeños, dos niños y una niña, que me miran con ojos grandes y curiosos. Acabo de bañarlos y están desnudos, listos para ser vestidos y preparados para la noche.
—Hola, mis amorcitos —les digo, mientras les pongo un pañal nuevo a cada uno. —Están tan preciosos, tan parecidos a su tío Maximiliano. Tienen sus mismos ojos y su misma sonrisa.
Mi niña me mira con atención, y puedo ver la curiosidad en sus ojos. Me encanta cómo me mira, como si est