MILA
—¿Cómo se conocieron ustedes dos?
Me mira a mí y luego a Maximiliano, y yo le digo con una sonrisa.
—Tú por qué no le cuentas, Maximiliano, cómo nos conocimos.
Maximiliano me mira entrecerrando los ojos.
—Bueno, fue una tarde lluviosa, y yo estaba saliendo del trabajo, cuando decidí entrar a un McDonald's para calentarme un poco. Y ahí estaba ella, detrás del mostrador, sonriendo como una diosa. Era mesera, y yo estaba tan cautivado por su belleza que olvidé pedir mi comida.
Me río y decid