MAXIMILIANO
Estoy corriendo hacia la sala, mi corazón late con ansiedad mientras veo a Aleksi tendido en el suelo, herido de gravedad. Alisa y Mila lo rodean, intentando contener la hemorragia, pero la sangre sigue manando de la herida.
Abrazo a mi mujer manteniendo la calma porque no es la primera vez que nos sucede este tipo de cosas.
—¿Estás bien, Mili?
Mila asiente con la cabeza, intentando contener las lágrimas.
—Sí, estoy bien. Es la sangre de Aleksi —dice, su voz temblando.
Me vuelvo hac