El día comenzó con un aire pesado para Luke, aunque el cielo estaba despejado y el sol brillaba con fuerza. Amanda seguía durmiendo plácidamente con Melody en brazos, pero Luke no podía relajarse. Había recibido una llamada temprano del hospital, y aunque intentaba mantenerse calmado, el tono del médico al hablarle lo tenía inquieto. Se vistió rápidamente y, sin despertar a Amanda, salió hacia la clínica.
Al llegar, el médico lo esperaba en su oficina, con un expediente en la mano y un semblant