Gianna abrió los ojos lentamente, entre tanto descubrió que sus puntadas infernales en el vientre estaban desapareciendo, y ahora tenía una leve molestia al moverse.
Llevó sus dos manos para acariciar su piel, mientras sintió cómo un fuerte dolor de cabeza se apoderaba de su sistema.
—Lo siento… por favor… tienes que ser fuerte… ¿De acuerdo? —habló al bebé mientras alzó la cabeza para notar que todo el medicamento en su vena ya había pasado, y se movió otro poco para llamar por el intercomunica