Mundo ficciónIniciar sesiónEL PRÍNCIPE:
Sentí cómo mis pensamientos parecían empaparse de la oscuridad en la que él habitaba. Pero no había juicio, no había condena. Su tono, en cambio, se mantuvo inmutable.
—Oh, perdón —susurró Sol.—Padre, no, mejor te digo papá —rectifiqué, recordando que así le decía a Kenai.—¿Papá? —No pude dejar de sentir la emoci&oacu






