Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa serenidad que Kenai solía irradiar parecía haber sido reemplazada por una confusión tan profunda que era casi palpable. Su respiración se volvió más pesada, y por un instante no supo a dónde llevar su mirada: primero a mis ojos, luego al suelo, después al cielo nocturno que apenas lograba colarse por las ventanas.
—Me he dado cuenta de que te he malinterpretado —quise dejar las cosas claras con él—






