45. LA LLEGADA DEL BRUJA
EL ALFA:
La bruja ha regresado furiosa a mi manada. Tira todo a su alrededor. La observo, esperando que se le pase su cólera, hasta que al fin lo hace.
—¡No me mires así! ¡Encontré a la descendiente de AL! —me grita furiosa.
—¿Dónde está? —pregunto, intrigado.
—¡No lo sé! —responde, dejándose caer en una silla.
—¿No acabas de decir que la encontraste? —pregunto, sentándome detrás del buró.
—Sí, pero me cansé de mandar avisos y tú no viniste —dice ella, haciendo que la mire fijamente—. ¿Por