99. EN EL SALÓN DEL REY DEL FUEGO
SOL:
Corrí hacia donde estaba mi abuelo. Confiaba en él más que en mi padre, el príncipe Flair. Como rey del fuego, era imponente, mucho más de lo que todos esperaban al verlo, pero para mí era mi dulce abuelo. Su cabello parecía estar formado de lava viva, vibrando con cada movimiento. Su mirada llameante se posó unos segundos en mí y, aunque mi expresión mantuvo la compostura, sentí el temor de perderme. Ajena a la tensión que flotaba en el aire, respondí con naturalidad:
—Me lo trajo ese qu