178. LAS DUDAS DE SOL
SOL:
De pronto, la imagen del príncipe de las tinieblas, Árnyék, comienza a desaparecer delante de mí en el fuego. Mientras repite una y otra vez que lo encuentre si lo amo. Pero, ¿dónde, dónde debo ir? Sin embargo, desaparece sin responder.
—¡Arni, mi Arni! —lo llamo, saltando fuera del fuego y observando a mi abuelo, molesta por hacer eso—. ¡¿Fuiste tú, abuelo?!
—¿Qué cosa, mi nieta? —pregunta tranquilo.
—Hiciste que recordara al príncipe de las tinieblas —le digo, y él abre los ojos—.