154. CONTINUACIÓN DEL RECUERDO
ÁRNYÉK:
Los tres nos miramos sorprendidos y asentimos. Nos colocamos detrás de la puerta con unas espadas que encontramos en la pared, listos para acabar con ellos. Sol sigue escondida detrás de un mueble, mientras esperamos decididos hasta que la puerta se abre de golpe y aparecen dos extraños monstruos que, al vernos, lanzan un chillido:
—¡El príncipe de las tinieblas! ¡Corre! —y tratan de escapar.
Pero ambos nos hemos vuelto a transformar a semejanza del señor del inframundo: de nuestros ojos salen dos rayos de fuego que, al depositarse en ellos, los desintegran.
—¿Cómo se transformaron así? ¿Y ese fuego que salió de sus ojos? —preguntó la princesa Sol, viniendo a nuestro encuentro.
—No lo sabemos, princesa Sol. Debe ser cosa del embrujo —contesté apenado y un poco preocupado de que ella se asustara.
Sol nos mira con curiosidad; ambos nos hemos transformado al mismo tiempo y hacemos exactamente lo mismo. Hasta escuchamos y sentimos todo.
—Lo que no entiendo es que, si yo no estoy e