155. EL CONJURO
RECUERDOS DE ÁRNYÉK:
El sirviente volvió a inclinarse, temeroso de acercarse a mí. Siguió contestando que el mundo de las bestias se dividía en territorios regidos por cada especie diferente. Aquí, en Targarien, solo habitaban vampiros. También estaba Trezagot, el reino de los lobos y otros cambiaformas.
—¿Reinos? ¿No existen reinos humanos? —pregunté, queriendo saber dónde estaba el reino de mis padres.
—¿Reinos humanos? ¿A qué se refiere, señor? Así llaman los humanos a sus divisiones. No los