ISABELA
—Vamos, Steph. Despierta.
Me siento al lado de Estefanía, observando el lento subir y bajar de su pecho.
Llevo horas aquí, esperando a que despierte, impidiéndome caminar de un lado a otro a fuerza de voluntad. Fuera de la puerta, Mario y sus hombres están apostados, prácticamente pegados a sus puestos.
—Vamos, Steph. Ya has dormido bastante. Es hora de volver al mundo de los vivos. Tengo algo muy importante que decirte. Te voy a necesitar más que nunca. —Me acerco y le aparto un mechó