Respiro hondo, sintiendo que las palabras se me escapan de la boca antes de siquiera pensarlas. —Creo que estoy embarazada—, suelto. —He tenido náuseas, vómitos y he sido fatal con mis anticonceptivos. Me hice una prueba casera y salió positiva—.
Levanta una mano, tranquilizándome al instante con esa energía firme y profesional. —Muy bien, vayamos paso a paso. Primero, haremos una prueba de embarazo para confirmarlo. También pediré un análisis de sangre—.
Se levanta y me entrega una taza. —Una vez que sepamos los resultados, podremos diagnosticar mejor la causa de tus síntomas—.
Me dirijo al baño, hago mis necesidades y le entrego la muestra a una enfermera, con el corazón acelerado todo el tiempo. De vuelta en la habitación, espero nerviosa, con la pierna rebotando sin control. La Dra. Harris regresa con una sonrisa, y se me encoge el estómago.
La habitación empieza a dar vueltas y no puedo respirar. Siento una opresión en el pecho y temo estar sufriendo un ataque de pánico.
El Dr. H