Respiro hondo, sintiendo que las palabras se me escapan de la boca antes de siquiera pensarlas. —Creo que estoy embarazada—, suelto. —He tenido náuseas, vómitos y he sido fatal con mis anticonceptivos. Me hice una prueba casera y salió positiva—.
Levanta una mano, tranquilizándome al instante con esa energía firme y profesional. —Muy bien, vayamos paso a paso. Primero, haremos una prueba de embarazo para confirmarlo. También pediré un análisis de sangre—.
Se levanta y me entrega una taza. —Una