Pone la marcha. Al alejarnos de los restos del edificio, vislumbro cuerpos que arrastran, entre ellos, presumiblemente, el de Piotr. Una oleada de pesadez me oprime el pecho. Era familia de Kat y Vlad, una vez un amigo mío, pero rompió esos lazos. No tuve elección.
El tarareo de Kat me trae de vuelta. Besa el cabello de Ana mientras Camille le acaricia el brazo. Reclinándome en el asiento, dejo escapar un profundo suspiro. Estamos vivos. Vlad está vivo. La amenaza ha desaparecido. Ahora solo te