Después de decirle aquello, alejé mi mirada de la suya y rompí cualquier conexión entre ambos. En un segundo, el ambiente se volvió incomodo, extraño.
—Pero ¿qué haces aquí esta noche? —le pregunté intentando aligerar la tensión, quizás era la pregunta que debía hacer al comienzo.
Él sonrió un poco al ver mis esfuerzos por seguir una conversación. Luego meneó la cabeza y miró detrás de mí.
—Supongo que me equivoqué, no es que estuviese siendo considerado conmigo, solo me estaba castigando.