“... Haré que él se olvide de ti, Isabela. Lo juro. Y, aunque no sea ahora mismo, tampoco dejaré que sigas creyendo que estoy muerta...”
—Oíste las recientes noticias.
Me separé un paso de él y apoyé las manos en su pecho. Alcé la mirada, sus ojos expresaban tristeza. Yo de verdad le gustaba, tal cual había me asegurado el señor Riva: Alan me mirada con ciega devoción.
Y yo le acababa de romper el corazón.
—Lo escuché. Todos lo comentan. Dicen que el señor Riva ha declarado que mantiene una