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Viviano detuvo el coche y me entrego una pañoleta.
— ¿No crees que ya es un poco exagerado esto? — Le pregunté.
— Póntelo o no movere el coche de este lugar — Me amenazo.
Yo me puse la pañoleta en los ojos, el coche volvió a andar, ahora tenía mucha más intriga.
— ¿Es lindo el lugar a donde me llevas? — Le pregunté.
— No diré nada, ahora quédate en silencio, deberías dormir un poco, por qué falta mucho para llegar — Me sugirió.
Yo me recosté en el asiento y espere, ya que no podía dormir, la