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Viviano y yo lo hicimos por todos lados, en todas las posiciones, de hecho aprendí una que otra cosa, definitivamente este hombre era demasiado se*ual.
Y yo... estaba cansada, nunca pensé que la experiencia le ganará a la juventud, y ahora estaba pagando el precio.
Yo estaba tirada en la cama de espaldas, descansando, teníamos varios días haciéndolo como conejos, no es queja, pero hacerlo tantas veces en la barra de la cocina me estaba pasando factura.
— ¿Quieres que te cocine algo? — Me preg