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Caesar estaba sentado a mi lado, el tenía el labio partido y un enorme golpe en el pómulo derecho, y yo no me salvaba, me dolía como el infierno la mandíbula, también tenía un corte en la ceja, ambos estábamos hecho polvo.
— No puedo creer que embarazarte a mi hermanita — Me dijo mirando a la nada.
— No está embarazada — Le dije.
Él volteo a verme y me dió un puñetazo en la mandíbula.
— Eres un pervertido — Me regaño.
— ¿Puedes dejar de golpearme? — Le pedí acariciandome la mandíbula.
— No pu