Era sábado, y no pensaba levantarme de la cama, esta semana había sido muy complicada así que me merecía dormir todo el día.
— ¡Mariano levántate ya es tarde! — Me di la vuelta en la cama y me tape la cabeza con una almohada, si la ignoraba ella dejara de llamarme.
— Mariano Lombardo —
Yo seguí en mi posición, hoy nadie me iba a sacar de la cama.
— Ok! tu lo pediste — El colchón de la cama se hundió a mi lado, pero yo seguí sin moverme.
Karina cayó sobre mi pesadamente, sacando el aire que yo t