Dany odiaba a patata con todas las fuerzas de su alma, ¡esa pequeña bolita de pelos era un caos! no le gustaba ver las cosas ordenadas, tenía que estar al pendiente de que no hiciera alguna locura, quería comerse todo lo que encontraba en el suelo.
— ¡Mariano! — Lo llame.
El salió del cuarto de baño.
— ¿que paso? — Me preguntó.
— dime la verdad, ¿patata es hija tuya? —
Él levanto una ceja sin comprender.
— supongo que sí, ¿pero a qué clase de papá te refieres? — Me preguntó él
— ¡patata se comi