LAS VIDAS QUE ESPERO TENER... CONTIGO
Desde el interior del Bugatti y al cuidado de un empleado, observé a mi esposo y un grupo de sus hombres entrar a la casa donde se escondía Israel. Pero para mí total conmoción, esa casa era muy conocida para mí, pues había pasado varias noches en ella. Y la conocía tan bien como mi departamento.
Era la casa de Nora. Israel llevaba días ocultándose en la casa de mi amiga.
—Debo ir... —dije tirando de la manija de la puerta, pero estaba asegurada—. Necesito saber por qué... se ocultó aquí.