Capítulo 127. Mariana y Fiona, las mejores amigas
Fiona continuó halagando a Mariana le dijo:
—Mira esa piel bronceada, te puedo jurar que cualquier mujer mataría por tener un tono como el tuyo. Sin embargo, yo para conseguir algo parecido, tengo que usar cápsulas de bronceado y aun así no lograría esa perfección. ¡Qué envidia te tengo!
Mientras hablaba, comenzó a tocarle las manos y, para su sorpresa, notó que eran increíblemente suaves, incluso más que las suyas, y al descubrir aquellas manos tan suaves de aquella sirvienta, e inmediatamente