Capítulo 49. El despertar de los dragones
Brando no entendía cómo el alfa Efrén, siendo tan temible, podía tener tan pocos guerreros y, además, no tan bien entrenados como los suyos, especialmente entre los que custodiaban sus fronteras.
Se suponía que los guerreros que cuidaban las fronteras debían ser sus mejores lobos, los más fuertes, capaces de resistir cualquier ataque sorpresa —como el que él mismo estaba llevando a cabo ahora mismo— y estos lobos eran los que resistían hasta que llegara el apoyo suficiente para evitar que los i