Capítulo 48. Ejército de engendros
El alfa Efrén, al pensar en eso, tuvo dos pensamientos a la vez. Uno era dejarla ir, y seguir con sus planes sin ella para despertar a su ejército, pues total, ya le había sacado suficiente sangre cuando ella estaba inconsciente para hacer esto, y podía arriesgarse a despertarlos pensando que, como ella no sabía de eso, no se atrevería a envenenar su sangre.
La otra idea, y la más tentadora, era dejarla con ellos y aprovechar todo su talento a su favor.
Se quedó callado un rato, muy pensativo,