Capítulo 44. Una verdad devastadora
Bianca llevaba un buen rato sentada bajo el árbol, con la cabeza gacha. En ese momento no tenía ningún pensamiento; había decidido dejar su mente en blanco para no revivir lo sucedido, pues cada vez que lo hacía, su miedo crecía más, y los recuerdos de cuando su perro la mordió volvían a su mente con fuerza. Solo pensar en el dolor que sufrió aquellos días la hacía estremecerse. Por eso, la mejor forma de recuperarse era dejar de pensar en el animal que era su pareja.
Sumida en ese estado, no s