Capítulo 42. Se petrificó
Y como si su palabra fuera ley, así lo hizo Brando. Después de desayunar, la llevó nuevamente a la habitación y la hizo suya una y otra vez, en todas las posiciones posibles. Había momentos en los que dejaba que su lobo se asomara, y en una de esas, la tenía de espaldas, la mejor postura para un lobo al reclamar a su pareja.
Sus ganas eran tantas que, por un instante, olvidó que Bianca no sabía en realidad quién era él, y dejó salir por completo a su lobo. Puesto que esta era la forma más poder