Capítulo 41. Receptáculos para los demonios
Brando, al escuchar que habían ofrecido a su compañera como sacrificio a un demonio, dio un fuerte manotazo contra la pared y de inmediato exclamó.
—¡Eso sí que no lo permitiré!
El golpe fue tan violento que abrió un hueco en la pared y sus nudillos comenzaron a sangrar.
El rey mago intentó calmarlo, diciéndole.
—Tranquilo, aún no sabemos si realmente fue eso lo que ofrecieron. Además, tú ya la marcaste, y la conexión entre ustedes dos es difícil de romper, a menos que dejen de compenetrarse po