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Termine de tomar mi café matutino mientras leía la revista, mi trabajo estaba muy bien hecho. Se leía fácilmente y la redacción les hacía honor a los increíbles diseños, sonreí satisfecha mientras acariciaba mí ya notoria pancita. Hoy tenía cita en la clínica y estaba dispuesta ir con Dom, después de todo si era el padre de mi bebe merecía conocerlo. Así que le diría que fuésemos, claro que me daba un poco de miedo confiarle algo tan importante. Pero desde el café que compartimos y la pizza con