—¿Quién eres? —demandé saber, este hombre de cicatriz escalofriante me seguía mirando con intriga.
—¿Acaso tú padre y este niño bonito no te lo dijeron? —preguntó con cinismo.
—Alessandro, ¿de qué está hablando? —pregunté confundida, no quería imaginar nada porque mi mente era traicionera y creaba diversos escenarios donde siempre salía perjudicada yo.
—Ginebra, él es tu asqueroso y traidor tío.—respondió Alessandro.
Tenía un tío y no lo sabía, cuando conocí a la familia nunca hablaron de él.