EL OMEGA DEL ALFA.
—Puedes subirte en mi espalda, cruzaré contigo para que no te hagas daño.
Sam frunció el ceño.
—Quién me asegura que no lo harás para impedir que vea a Alex?
Eva levantó su mano derecha como si estuviera en un juicio.
—Te prometo que esa no es mi intención, prometí llevarte y eso haré.
Él estuvo en silencio unos instantes dudando de si aceptar o no hasta tomar una la decisión.
—Solo dime cómo he de hacerlo y así lo haré.
Ante esa respuesta Eva abrió sus ojos, se mordió sus labios tembloro