LOBOS MILENARIOS.
El árbol Yggdrasil seguía sin expulsando un líquido rojo como si también llorara por Sam.
Sebastián miró a Eva para que hiciera algo, si Sam seguía en ese estado tan inestable y alterado acabaría matando a todos.
Eva se cubrió con sus propias feromonas como si fuera una armadura, de esa forma iba a poder acercarse a su hijo sin que muriera en el intento.
Caminó lentamente, sin quitarle los ojos a Sam.
—Escucha Sam, debes ser fuerte por tus cachorros...Así que por favor suprime tus feromonas.
Sam